domingo, 27 de febrero de 2011

El verdadero amor hace sufrir.

 
Todos tenemos experiencia en esto, el verdadero amor hace sufrir, hace pasarlo mal.
Cada vida y cada relación familiar tienen que ser vividas honestamente.
Esto presupone muchos sacrificios, abnegación y mucho amor.
Pero, al mismo tiempo, estos sufrimientos se ven acompañados siempre por un gran sentido de la paz.
Cuando en un hogar reina la paz, alli se encuentran tambien la alegria la unión y el amor, estemos convencidos de que !!!vale la pena sufrir, para amar más!!!.
 
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domingo, 20 de febrero de 2011

Educar en la templanza y la fortaleza.

 
La permisividad produce malvados, impulsivos, glotones, lujuriosos, violentos, incapaces de dominarse y cobardes, hombres que no son dueños de si mismos y terminan esclavos primero de sus pasiones y luego esclavos de los demás.
 
El hombre debe ser formado desde pequeño en la templanza, en el uso de los bienes y en la fortaleza ante los males.
La templanza ayuda a dominar sus deseos y la fortaleza a dominar sus miedos.
Desde la primera infancia es preciso que se no eduque de manera que coloquemos nuestros goces y nuestros dolores en las cosas en que es conveniente colocarlas.
 
En esto consiste una buena educación. Con Aristóteles pierden el examen todos los pedagogos, psicólogos y papás permisivos, cuyo lema es "no hay que corregir", "no hay que reprimir". Es eso lo que está dominando nuestras ideas pedagógicas y educativas.
 
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lunes, 14 de febrero de 2011

La verdadera madurez.

 
El hombre aspira a un bien absoluto, eterno, y si esas aspiraciones fallan, se vuelve hacia el erotismo o cualquier otra forma de engaño.
El erotismo y la pornografia han sido siempre un negocio de tradición inmemorial, que en la actualidad ha adquirido proporciones considerables debido a la perfección creciente de las técnicas de difusión, publicidad y venta.
Son muchos los espectadores, a quienes las normas legales debian defender, como contemplan con frecuencia como se ridiculiza la religión cristiana. Esos alardes de irreligiosidad o de materialismo, además de ofender, muestran un mundo en el que las personas parecen sumergidas en el más absurdo de los irracionalismos.
Para justificar estas actuaciones, suelen acudir al argumento de que las escenas que escandalizaban en otros tiempos, pueden ser contempladas hoy por el "hombre adulto actual" sin que le afecte. Sin embargo no parece que lo que llaman "hombre adulto" sea hoy distinto de lo que antes se calificaba de "hombre pagano", a juzgar por los notables resultados económicos obtenidos por los que realizan tales espectáculos.
A este propósito decia San Pablo: Jesucristo es el mismo ayer y hoy, y siempre, se nos exige la misma firmeza y fortaleza que a los primeros cristianos, y es que no es la doctrina del evangelio la que tiene que adaptarse a los tiempos, sino que son los tiempos los que han de abrirse, con la oración y el ejemplo de los cristianos a la luz del mensaje de Cristo.
 
La verdadera madurez evita las presunciones. El cristiano que tenga la suficiente humildad para conocerse a si mismo llega facilmente a la conclusión de que ni él ni nadie puede sentirse inmune del influjo de los errores o de los espectáculos degradantes que van debilitando la finura del alma e impiden el trato con Dios.
 
Los cristianos poseen los suficientes resortes para contrarrestar este ambiente si saben exigirse en su conducta personal, sin dar paso a concesiones falsas:
"Hace falta una cruzada de virilidad y de pureza que contrarreste y anule la labor salvaje de quienes creen que el hombre es una bestia. Y esa cruzada es obra vuestra"(Camino 121)
 
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lunes, 7 de febrero de 2011

Cosas pequeñas.

 
Vivimos en un mundo en el que se paga tributo a lo insólito, a lo espectacular, a lo extravagante, para muchos parece que solo vale el lanzarse a grandes empresas.
A los ojos de Dios, cualquier cosa pequeña llevada a cabo por amor hacia El y con afan de servicio a los demás es importante.
Pensemos como está formada la vida de cada uno de nosotros si no es de cosas pequeñas, que todas unidas, nos dan la ocasión de disponer de un tesoro que ofrecer a Dios.
 
Cosa pequeña es una sonrisa, una reniuncia a algo que queremos y nos negamos, el orden en el trabajo, la amabilidad en el trato, etc. etc.
 
Cuentan que visitaba a Miguel Angel un amigo, que se interesó por la última escultura que estaba trabajando en el taller. Le volvió a visitar al cabo de un tiempo, y se sorprendió al ver la obra tal como hacia unas semanas, el artista le dijo:
He retocado la expresión, resaltado algun detalle.
El amigo exclamó: Pero eso son cosas pequeñas.
Y el maestro le respondió:!!Si, pero las cosas pequeñas hacen la obra de arte!!.
 
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