
“¡Ternura! El Señor nos ama con ternura. El Señor conoce esta bella ciencia de las caricias, esta ternura de Dios. No nos ama con las palabras. El se acerca –cercanía- y nos da ese amor con ternura. ¡Cercanía y ternura! Estas dos maneras del amor del Señor que se hace cercano y nos da todo su amor incluso con las cosas más pequeñas: con la ternura. Y este es un amor fuerte, porque la cercanía y la ternura nos hacen ver la fortaleza del amor de Dios”. ¿Pero cómo restituir este amor al Señor? Este es otro punto sobre el que el Pontífice se detiene: sin duda: “amándolo”, haciéndose “cercano a Él”, tiernos con Él: pero esto no basta “Esto puede parecer una herejía, pero ¡es la verdad más grande! Más difícil que amar a Dios es ¡dejarse amar por Él! La manera de devolver tanto amor es abrir el corazón y dejarse amar. Dejar que Él se acerque a nosotros y sentirlo a nuestro lado. Dejar que él se haga tierno con nosotros, nos acaricie. Esto es lo más difícil: dejarnos amar por Él. Esto es lo que debemos pedir en la Misa: ‘Señor, yo quiero amarte, pero enséñame la difícil ciencia, la difícil costumbre de dejarme amar por Ti, de sentirte cercano y tierno’. ¡Qué el Señor nos dé esta gracia!”.
Comentarios
Muy bello.
Un abrazo grande.
mar