Cuidado con el perfeccionismo.

Leyendo un artículo de Martín Descalza, me da pié para hablar de este tema:
Una de las virtudes-defecto más cuestionables es el perfeccionismo. Virtud, porque evidentemente, lo es el tender a hacer todas las cosas perfectas. Y es un defecto porque no suele contar con la realidad: que lo perfecto no existe en este mundo, que los fracasos son parte de toda la vida, que todo el que se mueve se equivoca alguna vez.
Existen muchos perfeccionistas. Son, desde luego, gente estupenda. Creen en el trabajo bien hecho, se entregan apasionadamente a hacer bien las cosas e incluso llegan a hacer magníficamente la mayor parte de las tareas que emprenden.
Pero viven tensos. Se vuelven cruelmente exigentes con quienes no son como ellos. Y sufren cuando se equivocan.
Por eso me parece que una de las primeras cosas que deberían enseñarnos de niños es a equivocarnos. El error, el fallo, es parte inevitable de la condición humana.
Todo niño debería crecer con convicción de que no es una tragedia ni una catástrofe cometer un error. Por eso en las persona interesa más el saber cómo se reponen de los fallos que el número de fallos que cometen.
Ya que el arte más difícil no es el de no caerse nunca, sino el de saber levantarse y seguir el camino emprendido, asi se crea una vida.
Comentarios
¡Feliz Año Nuevo!
Un fuerte abrazo.