El caso es hacer negocio.
Cada
cierto tiempo alguna emergencia sanitaria provoca convulsiones en la opinión
pública. Ante la fiebre mediática, la Organización Mundial de la Salud se
encuentra en una difícil tesitura. Si tarda en sacar toda su artillería
epidemiológica, será acusada de no reaccionar a tiempo, como le pasó con la
crisis del ébola. Si reacciona al nivel de la máxima alerta, puede pillarse los
dedos como ocurrió en 2009 con la gripe A. Al final la temible gripe A causó
muchas menos víctimas que la gripe estacional de cada invierno, las vacunas
caducaron en los almacenes, los laboratorios hicieron caja.

Ahora
la OMS ha declarado la pandemia del virus del zika como emergencia mundial. El
temor es el posible efecto del virus en mujeres embarazadas. A falta de vacuna,
las autoridades sanitarias de algunos países afectados por el zika dan consejos
perentorios a las mujeres: “No os quedéis embarazadas”, un mensaje sin
precedentes en la historia de las epidemias, aparte de poco realista.
Los
lobbies abortistas, siempre activos en Latinoamérica, urgen a cambiar las leyes
que restringen el aborto, como si esto fuera el remedio contra el zika. Pero
¿qué mosquito les ha picado?
Pero
¿realmente el problema es ese? ¿El mosquito celebre no pica en los países que
legalizan el aborto? ¿Los anticonceptivos vacunan contra el virus del zika?
Comentarios
La OMS cada vez ofrece menos credibilidad, el escándalo de la gripe A me dejó perplejo. Al final pasará como en el viejo cuento en el que un pastor avisa en falso de la llegada del lobo. En fin.