Es necesaria una dosis de buen humor.

Hay momentos en que hace falta una dosis de buen humor, que por pequeña que sea nos ayuda a remontar.Esta mañana estaba un poco tristón, he pensado que debia pensar en algo alegre, me han venido a la memoria dos anécdotas leidas hace tiempo, que han alejado mi momentanea tristeza.
Siendo jefe del gobierno francés Clemenceau recibió a un político en su despacho, el mismo día de la muerte de uno de sus ministros.
Político: Quiero ponerme a su disposición por si cree que puedo ocupar el puesto del ministro fallecido.
Clemenceau: Eso no es cosa mía, pregúnteselo a los de la funeraria.
Estando la abuela cantando una canción de cuna a su nieto para dormirle, éste le dijo: «Abuela, ¿no podrías seguir cantando fuera?, es que quisiera dormir».
Comentarios
un abrazo