No se puede ser permisivo.

La permisividad produce malvados: impulsivos, glotones, lujuriosos, violentos, incapaces de dominarse y cobardes, hombres que no son dueños de sí mismos y terminan esclavos primero de sus pasiones y luego esclavos de las de los demás…
El hombre debe ser formado desde pequeño en la templanza en el uso de los bienes y en la fortaleza ante los males. La templanza ayuda a dominar sus deseos y la fortaleza a dominar sus miedos. Desde la primera infancia es preciso que se nos eduque de manera que coloquemos nuestros goces y nuestros dolores en las cosas en que es conveniente colocarlas. En esto consiste una buena educación
Con Aristóteles pierden el examen todos los pedagogos, psicólogos y papás permisivos, cuyo lema es “no hay que corregir, no hay que reprimir”. Es eso lo que está dominando nuestras ideas pedagógicas y educativas.
Comentarios
Yo pienso que hay que corregir con cariño y dialogar mucho con ell@s.
Es que hemos pasado de un extremo al otro de los padres que con una mirada imponían a los que se dejan faltar el respeto.
Cierto, a mi manera de pensar, que hay que enseñarlos a valorar las cosas sencillas y que todo merece un esfuerzo.
Y también a dominar sus instintos para que no volvamos a la selva.
Bueno este es mi parecer, siempre con todo mi respeto.
Que Dios te bendiga.
Un abrazo, Montserrat