martes, 13 de septiembre de 2016

Apoyarse en una conciencia bien formada.

 
Hay personas que para justificar sus actuaciones, incluso al margen o en contra de la ley moral, recurren al juicio de su conciencia. "Yo obro según mi conciencia", "no puedo actuar contra lo que me dice mi conciencia", "de mi fe respondo yo", son frases que encierran una verdad a medias. Ciertamente, es preciso tener por guia la propia conciencia, pués quien obra contra ella está fuera del camino. Pero no hay que olvidar que la conciencia no es la fuente del bien y del mal; su misión no es crear la ley, sino formar un recto juicio sobre la aplicación de la norma a la acción concreta.
 
Se debe de formar la conciencia con arreglo las normas morales que Dios nos ha dado, sin olvidar que la ley de Dios no solo está fundada en su Voluntad, sino tambien en su Sabiduria, y que por otra parte, la conciencia es reflejo de la Sabiduria divina en la criatura: conciencia y ley deben colaborar antes que oponerse.
 
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4 comentarios:

Ester dijo...

Y hacer todos los días examen de conciencia. Un abrazo

Marcos dijo...

En lo más profundo de su conciencia el hombre descubre una ley que él no se da a sí mismo, sino a la que debe obedecer y cuya voz resuena, cuando es necesario, en los oídos de su corazón, llamándole siempre a amar y a hacer el bien y a evitar el mal. Es la conciencia moral infundida por Dios en su corazón.
Son variantes las llamadas conciencia social, individual, temporal, emocional, psicolçogica, y hasta la escrupulosa, en la que el individuo cree que hay actos malos, aún cuando estos no los son. Pero la digamos de moda, es la laxa en la que nosotros mismos nos arrogamos la capacidad para decidir lo que es o no contrario a la Ley.

CHARO dijo...

Estoy de acuerdo en que hay que formar la conciencia conforme a las normas morales de Dios para los creyentes pero los que no lo son deberían de formarla también conforme a las normas morales que debe de tener el ser humano.Saludos cordiales

Buscador dijo...

Aparte de ser creyente o no, una persona de buena voluntad cree en su corazon y llegar al corazón, es algo loable tanto para el creyente o el ateo...