miércoles, 10 de febrero de 2010

Actuar en conciencia.

 
La mayoria conocemos aquel sabio cuento, en él los protagonistas eran un padre y su hijo.
"Los dos viajaban con su burro, atravesando diversos pueblos, se suscitaban comentarios de los más variados:
 
Al pasar el primero el padre montaba sobre el burro y el hijo caminaba, !que padre decian, no tiene compasión, el montado y el chico andando!
Antes de llegar al segundo pueblo se cambiaron, el comentario entonces fué,!que juventud tenemos, el padre andandoy el chico bien cómodo!.
Visto todo esto decidieron los dos montar sobre el burro, y al pasar por el tercer pueblo, el comentario fué peor: !pobre burro, lo van a matar, los dos montados!.
Aturdidos de tanta critica, decidieron entrar en el siguiente pueblo, ambos marchaban a pié junto al burro, entonces el comentario fué, !que tontos, ¿para eso han comprado un burro, para ir andando?.
 
La moraleja es importante: Necesitamos ser libres del juicio ajeno, asi obraremos en justicia y en verdad, quien se deja guiar por las criticas de los demás, está condenado a no actuar en conciencia.
No podemos perder el control por las opiniones ajenas a nuestra conciencia, y más en estos momento en que el patio está tan revuelto, que no perdamos la paz por causa del ambiente de juicios ligeros y criticas sistemáticas.
 
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7 comentarios:

RAFAEL LIZARAZO dijo...

Hola, Icue:

Si actuamos justamente, tendremos la conciencia tranquila, sin que importen las opiniones ajenas.

Muy enriquecedor el relato que hoy ns traes,

Saludos.

Anónimo dijo...

Muy cálidas las palabras de tu comentario en el blog, creo al igual que tú que la alegría se halla en la capacidad de poder disfrutar, valora y agradecer las pequeñas cosas y momentos de la vida.
Ya vendré a vivtarte con más tiempo!!hasta luego,Soledad Uruguay=)

Fernando. dijo...

Muy bonita esta historia contada por Patronio a su Conde Lucanor. La recuerdo desde muy pequeño y me impactó muchísimo. me ha servido en varias ocasiones para no dejarme influenciar por críticas y tratar de seguir mis ideas. Las historias que contaba Patronio ilustraban los consejos que daba a su querido Conde Lucanor cuando éste le pedía su opinión sobre cualquier asunto. (puedes encontrar mi entrada sobre el Conde Lucanor "Mis primeros amigos" en este blog). Gracias por recordarme los buenos momentos que pasé leyendo y recordando y enhorabuena por tus comentarios. Un abrazo.

María Jesús Verdú dijo...

Tienes toda la razón, sin embargo, la mayoría nos dejamos influenciar por las críticas y los comentarios de los demás. Eso hace que nos manejen a su antojo y si no lo permitimos, nos dicen que somos egoistas y que estamos equivocamos porque no actuamos como ellos desean. Pero yo, al igual que tú defiendo que actuemos como nos dicte la conciencia, eso sí, siempre respetando los principos y valores que nos rigen

Juliana Gómez Cordero dijo...

Estoy completamente de acuerdo con respecto a expresar libremente nuestras convicciones, sin dejarnos influenciar por opiniones en desacuerdo con nuesro modo de pensar, pero asmismo no tratar de imponer a otros nuestros conceptos y puntos de vista y menos aún agraviar ni reprochar las ideas que no concuerden con las mías.
Puedo comentarlas pero nunca imponerlas.
mis afectuosos saludos y gracias por el ejemplo.

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Las criticas siempre van a estar,lamentablemente son parte de la sociedad pero este tipo de cuentos nos recuerda que debemos ignorarlas si vienen de una manera malintencionada aunque tambien existen las criticas constructivas que nos pueden ayudar en nuestra vida.

Anónimo dijo...

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