lunes, 26 de julio de 2010

El temor.

 
Uno de los mayores enemigos del hombre es el temor. Temor ¿a qué?, direis. Al mal, especialmente al que el mismo hombre se imagina y crea dia tras dia en su mente y en su vida. Este es el enemigo que cada uno debemos empezar por vencer, y cuando tan funesto enemigo lo hayamos vencido, estarán vencidos casi todos los demás.
 
Muchos hombres dicen no creer en nada, y en cambio tienen miedo de todo. ¿Por qué?, es muy sencillo, por que el temor está dentro de ellos mismos, precisamente por no cumplir siempre con su deber, si lo cumplieran, el temor desapareceria como la tiniebla ante la luz.
En estos momentos que vivimos es necesario más amor y menos temor, o de otra forma, más amor a Dios y al prójimo, y menos miedo a las circustancias.
Si hacemos cambiar nuestro estado mental habrá cambiado el panorama del mundo, y el porvenir lo podremos mirar confiados y sonrientes, por cuanto detrás de la tiniebla de la amargura y el dolor nos esperan el placer y el gozo, pero para conseguirlo es indispensable practicar amor, si no lo hacemos no lo conseguiremos.
 
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5 comentarios:

Juliana Gómez Cordero dijo...

Querido Icue, es muy bello y acertado lo que escribiste.Es verdad que cuando tenemos ciertos temores dentro nuestro, no tenemos paz; posiblemente sean infundados pero no nos dejan vivir tranquilos y confiados, con inseguridades prontas a caer sobre nosotros.
Si confiamos en Dios y nos ponemos en sus manos,todos los miedos desaparecerán.
Con mucho aprecio: Juliana

icue dijo...

Juliana que bello y hermoso es tener fe, tenemos que pedir al Señor que nos la aumente para ser más felices.
Con cariño y afecto

Alejandro Kreiner dijo...

El peor enemigo que uno puede tener es uno mismo, de ahí vienen la mayoría de los temores.

Saludos.

BLOGUEROS CON EL PAPA dijo...

Buen post. Nada tan paralizante como el miedo.

Te invitamos a seguirnos y a participar en el proyecto de unirnos los blogueros para apoyar la labor del Santo Padre, anímate.

Saludos, enhorabuena por tu blog.

Salvador Pérez Alayón dijo...

En la medida que nos alejamos más de DIOS, más temor, angustia e incertidumbre nos viene.

¿Qué me puede pasar si DIOS me quiere y está conmigo?

¿Qué me puede pasar si, lo peor, la muerte, es la antesala para gozar plenamente y feliz eternamente?

¿Qué me puede ocurrir si el sufrimiento y dolor, si los tengo que padecer por ser inevitables, son bendiciones para,aceptada mi Pascua, ganar la vida eterna?

El miedo es sólo de aquellos que se alejan del SEÑOR.

Un abrazo en XTO.JESÚS.