martes, 7 de enero de 2014

Todos los trabajos nos llevan a Dios.

 

Nos quejamos del trabajo por que cansa. El cansancio es inevitable, quien intenta suprimir el esfuerzo está llamado a la amargura del fracaso. Pero si se encuentra un motivo noble para hacer cualquier tabajo se puede ser feliz.
Los motivos para trabajar pueden ser tres:
1. Motivos egoistas, obtener dinero, fama, éxito, lujo, joyas...con estos planteamientos estamos abocados a trabajar lo menos posible, y ser infelices.
2. Motivos humanos nobles, contribuir al bien de otros, sacar adelante la familia o la sociedad...esto es espiritu de servicio, asi se trabaja feliz.
3. Motivos sobrenaturales, el trabajo es colaboración con Dios Padre en la mejora de la creación, es imitación de Dios Hijo que paso muchos años trabajando. Quien trabaja así realiza algo que Dios quiere y se santifica. Asi el trabajo colabora con el Espiritu Santo a nuestra santificación.
Si queremos ser felices en nuestro trabajo, debiamos tener presente:
1. Rectificar la intención, añadir a los motivos egoistas una intención de servicio a los demás o de amor de Dios.
2. Trabajar bien, con atención, intensidad,cuidando los detalles, sin hacer chapuzas que nadie las quiere, Dios tampoco.
3. Distribuir el tiempo, sin desatende a Dios y a la familia.
4. Trabajar con sentido apostólico, asi fué el trabajo de Cristo, toda su vida tenia un sentido redentor.
Cualquier persona, que realice un trabajo cara a Dios, puede ser santo.
 
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9 comentarios:

jose luis samper dijo...

Cuanta falta hace ,el tomar conciencia de que el trabajo no es un castigo.

icue dijo...

Gracias por tu comentario, el trabajo si nos acerca a Dios,¡¡que bendición¡¡¡
Un abrzo

RAFAEL H. LIZARAZO dijo...

Cualquier trabajo por humilde que sea nos dignifica y honra al Señor, recibamoslo como una bendición y no como una obligación.

Abrazos.

CHARO dijo...

Que bien viviríamos todos y que mundo tan fantástico crearíamos si todos trabajáramos por el segundo y tercer motivo y descártaramos hasta la raiz el primer motivo.Saludos cordiales

MAR dijo...

Y que todo lo que hagamos sea con y desde el corazón.
Un abrazo grande y que cada ser pueda trabajar en lo cual tiene vocación.
mar

PEPE LASALA dijo...

Me ha encantado lo que he leído Icue, y me lo voy a guardar porque a veces en el trabajo hay "bajones" de ánimo, y esto me ayudará, muchas gracias amigo.

Josefa dijo...

El trabajo no es una obligación, es una bendición que dignifica a la persona. Si procuramos hacerlo bien por amor a Dios, nos llevará a la santidad.
Un abrazo.

Josefa dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
icue dijo...

Veo que nos sirve a todos esta reflexión sobre el trabajo, cuando se hace cara a Dios, todo es más fácil incluso aumenta el rendimiento.
Un abrazo a todos