domingo, 2 de febrero de 2014

Generosidad


 

En el autobús viajaba un anciano con un precioso ramo de flores frescas, en el asiento situado frente a él, estaba una chica jovencita, cuyos ojos no se apartaban del ramo de flores.
Llegó el momento de bajarse el anciano, y con fuerza puso las flores sobre la falda de la joven.
Como me he dado cuenta de como te han gustado las flores, y creo que a mi esposa le gustaria que tú las tuvieras, le voy a decir que te las he dado.
 
La joven agradeció con mucha alegria las flores, y obsevó como el anciano después de bajar del autobús atravesaba la puerta de un pequeño cementerio.
Posted by Picasa

1 comentario:

CHARO dijo...

Una historia llena de ternura. Saludos