viernes, 5 de mayo de 2017

Jerarquia de valores (3)


Por último, en tercer lugar, después de Dios y de nuestros semejantes están las cosas que nos rodean; todas las cosas son naturales o artificiales. Todas tienen una dignidad que debemos respetar, y nos imponen deberes, aunque no sean tan graves como los que nos imponen las personas. Pero muchas veces son graves y urgentes.
                                                                       
La relación del hombre con el mundo, también viene expresada en la tradición cristiana con una formula feliz. El hombre es administrador del mundo. Se le ha dado el dominio del mundo material para que lo cuide, y se sirva de él para sus necesidades. Pero no es el dueño del mundo; es simplemente su administrador. Y como todo administrador, se le pedirán cuentas de su administración. Puede usar las cosas y servirse de ellas, pero no puede maltratarías ni destruirlas a su antojo.
                                                                       
El derecho de propiedad, que es el derecho sobre las cosas, es un derecho limitado según la tradición cristiana. Aunque las cosas sean mias no puedo hacer con ellas lo que quiero; en primer lugar porque hay otras personas en el mundo.

Cuidar la naturaleza, que además de suministrarnos ese oxigeno que necesitamos para respirar, nos da los alimentos necesarios para nuestra supervivencia, y bueno seria preocuparnos para que se produzca un reparto equitativo, en todas las partes el mundo.
 
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2 comentarios:

CHARO dijo...

Tenemos el deber de cuidar todo nuestro entorno pero lamentablemente no es así, hay demasiadas personas sin conciencia que no le dan ese valor que tiene nuestro planeta y lo maltratan de diferentes maneras, así tenemos contaminación y basura por todos los lados con lo que ello conlleva ya que esto va contra nuestra propia salud.Saludos cordiales

Rud dijo...

Hola, Icue
La jerarquía de valores, algo para tener en cuenta, para que quede en nuestro cerebro porque se trata de algo supremamente importante de comprender para vivir equilibradamente, en armonía con nuestros semejantes y en paz con la naturaleza de la cual formamos parte puesto que no somos sus dueños, somos un todo con ella, y, como hermosamente dices, “somos sus administradores”.
He de tratar de volver a leerte para enriquecer mi mente. Ha sido un gusto llegar hasta aquí.
Feliz fin de semana