miércoles, 14 de marzo de 2007

Buena salud politica


El clamor de cómo marcha la vida publica en la España actual, cada vez se hace más fuerte, escuchándose continuos lamentos sobre el estilo y el tono que esto está tomando.

Aparte de verlo y leerlo en algunos medios de comunicación, por poco observador que se sea, se da uno cuenta de que la convivencia se deteriora por momentos.

Mucho se habla de cómo arreglar esta situación, que si un cambio político, que si más claridad en los medios de comunicación etc.

Muchas veces he leído y escuchado a personas de reconocido prestigio, que la buena salud política depende del estado intelectual y moral de un pueblo.

Benedicto XVI, ha dicho que solo un humanismo integral puede garantizar un mundo pacifico, justo y solidario.

Sin humanidades, los planteamientos éticos se convierten en enfoques puramente pragmáticos y funcionalistas.

La vida científica y cultural se apaga, carente de inspiración y de estímulos. Si se prescinde de lo que no tiene una aplicación inmediata es muestra de no mirar el futuro. Lo contrario, que es valorar las cosas verdaderamente importantes que no corren prisa, demuestra una generosidad, que no es muy frecuente.

Como se echan de menos en la enseñanza actual, aquellas disciplinas de estudios, que tantas buenas cabezas dieron a la Humanidad: La Historia del arte, La literatura y la Literatura comparada, La historia, La Teología y Religión, La Filosofía, Filología, Lingüística, etc.

Lo decisivo para el hombre es el propio hombre. Y de él, de nosotros mismos, de la condición humana, es precisamente de lo que se ocupan las humanidades. Su olvido nos aboca a la situación que viene después de lo humano, nos lleva a esa situación, a ese futurible estado en el que la especie humana, es capaz de superar sus limitaciones intelectuales y físicas mediante el control tecnológico de su propia evolución biológica.

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