jueves, 1 de marzo de 2007

El catolico del siglo XXI


Creo que el católico del siglo XXI, no interpreta correctamente aquello de “poner la otra mejilla”, eso no quiere decir echarse atrás, Jesucristo decía esto para evitar violencia, pero en paralelo murió crucificado.

Está instalada en la opinión publica, entre católicos y no católicos, la idea de que la fe es un asunto privado, olvidando que la fe tiene una proyección apostólica, y por tanto debe llegar a todos, si la fe solo la viviéramos en nuestro interior, estaría muerta, adquiere vida cuando la hacemos llegar a los demás.

Al observar las manifestaciones de muchos políticos, que se llaman católicos, se pone uno “colorao”, al ver como caminan por el filo de la navaja.

Es una vergüenza, que el consejo del asesor de imagen de turno, haga que sus declaraciones sean sinuosas, o difuminadas, para que cuando hayan pasado por el tamiz de la opinión publica, no reduzcan el numero de votos en las elecciones más próximas.

Pero los políticos no son tontos, ya han captado antes como está el patio, en el electorado católico.

Este electorado, en una gran mayoría vive acomplejado, indiferente, indolente, tibio, ni frío ni caliente, es un terreno abonado para el político oportunista que tanto abunda hoy día.

También le ocurre a este tipo de personas que tienen miedo de contrariar al amigacho, siempre existe algún interés por medio, pero lo que ocurre es que cuando se da cuenta, se ha quedado solo, nadie quiere nada con él.

Esta situación del católico, si que tiene solución, en muchos terrenos de la vida publica y privada.

No somos católicos de sacristía, no estamos replegados en una esfera privada, somos ciudadanos del mundo, como cualquier hijo de vecino.

Es el momento de sacar ese caudal que llevamos dentro, que hemos acumulado a lo largo de los años, de cultura, de buen hacer, de buenas costumbres, en una palabra de amor a Dios, y que nos ha llegado a través de nuestros padres, de nuestros amigos, de una escuela seria, y de la Iglesia que siempre nos ha guiado con sus consejos y enseñanzas.

Es el momento de refundar nuestra fe, sobre unos cimientos menos medrosos y claudicantes.

El mundo necesita muchos locos, locos con el alma limpia, con el corazón ardiente, con el vigor del heroico soldado, y con la ternura de la madre, es el momento de los valientes.

No hay comentarios: