jueves, 15 de septiembre de 2011

Cambiar esto.

Para que una democrecia goce de buena salud, no son las instituciones las que establecen las convicciones personales del ciudadano, es lo contrario, son los ciudadanos los que dan forma a las instituciones politicas, actuando según sus creencias y su conciencia.

Actualmente el Estado está ejerciendo un intervencionismo sobre la sociedad, pero ese desorden puede llegar hasta donde los ciudadanos permitamos, si desaparece la indiferencia mostrada hasta ahora.

Es necesaria la lucha por el cambio de una cultura politica, que cambie tantas aberraciones que nos han impuesto en los últimos tiempos.


Posted by Picasa

20 comentarios:

Monja de Clausura Orden de Predicadores dijo...

Tenemos una difícil tarea, no imposible, el problema es que el pueblo a pesar de algunas imposiciones se ha acomodado ya no piensa ni se atreve a pensar,eso le complicaría la existencia. En mi correo del apostolado se da este fenómeno, viene desesperados y ni se atreven a pensar, para muchas circunstancias por supuesto, pero hay mucho sufrimiento.
le dejo mi ternura
Sor.Cecilia

ARCENDO dijo...

Cambiar todo, para que todo empiece de nuevo a caminar. El 20N emPPieza el futuro, si DIOS quiere. ABRAZOS.

Salvador dijo...

Es necesario y se impone un cambio en la formación. Pero como tú muy bien dices, eso sólo depende de quienes controlan esa educación: Se dará la que a ellos le interese.

Eso es lo que hay que cambiar en mi opinión, ¡los intereses! Porque dependiendo de a donde vayan, harán crecer en virtudes o no a las personas. Y si crecemos en ser personas que piensan, optan libremente por la verdad (buscar el bien) y buscan la paz y la convivencia en la verdad y la justicia, todo empezará a cambiar para el bien común.

Un fuerte abrazo en XTO.JESÚS.

PEPE LASALA dijo...

Hay que trabajar duro, pero es algo que se conseguirá. Un fuerte abrazo desde el blog de la Tertulia Cofrade Cruz Arbórea.
http://tertuliacofradecruzarborea.blogspot.com/

Hilda dijo...

Un intervencionismo espantoso ICUE, respeto a quien piense diferente a mí pero que no me obliguen a pensar como ellos.
Aquí en el área de la educación el ataque a las creencias religiosas es tal que empieza uno a pensar que la Inquisición volvió solo que al revés. :S
saludos. Hilda

icue dijo...

Monja de Clausura, que verdad más grande, el pueblo se ha acostumbrado a no pensar, y esa indiferencia la estamos pagando todos, ojalá seamos capaces de dar la vuelta a esto.
Con gran afecto

icue dijo...

ARCENDO, SI ESE DIA PUEDE SER MUY IMPRTANTE, pero pidamos para que el que gane tenga la cabeza y el corazón donde debe ser.
Un abrazo

icue dijo...

SALVADOR, TENEMOS QUE HACER QUE LA EDUCACIÓN QUE SE DÉ SEA LA QUE LLEVA AL HOMBRE AL BIEN Y A LA FELICIDAD, OLVIDANDONOS DE INTERESES PARTICULARES
uN ABRAZO

icue dijo...

Pepe Lasal, si la lucha es dura, pero tu eres un valiente, y se puede contar contigo.
Un abrazo

icue dijo...

Querida Hilda eso que tu dices es libertad, yo respeto pero que me respeten, y de eso estamos muy escasos, por ese camino tenemos que librar la batalla.
Un cariñoso abrazo

Mario Saladich dijo...

Pues yo creo que no son así las cosas, icue. Bueno, he decir primero que estoy plenamente de acuerdo en cuanto a su definición de sana democracia, como no, pero de ninguna manera con el resto de lo que dice.
Yo también creo que la sociedad ha cambiado en pocos años, hasta tal vez más de lo que era capaz de asumir, incluso que hay elementos en este mundo que ejercen un evidente poder impositor y totalitario. Incluso podríamos hablar largo y tendido sobre la responsabilidad que cada institución, estatal o no, tiene en esta situación. Ahora..., esto es una cosa y otra muy distinta es asegurar que son las Instituciones del Estado las que imponen su moral a la sociedad. Mire: en una sociedad democrática los gobiernos se forman a partir del resultado de las urnas; los distintos candidatos proponen un programa y una linea moral, normalmente la que viene siendo propia de su partido, y los ciudadanos votamos eligiendo al que nos parece más apropiado. Luego, no es una barbaridad decir que la moral de un estado democrático, en España con una excepción, es la moral que exige y la que es propia de la sociedad a la que sirve. Es más, existe en España un partido que si propone la vuelta a los valores tradicionales, así como la derogación inmediata de las leyes de aborto, divorcio, etc, y sin embargo, si no recuerdo mal y como quizás usted ya sepa, en la última convocatoria electoral obtuvo apenas 25000 votos. Por tanto no puede ser falso decir que los valores que este partido defiende, no son los valores que la sociedad española demanda al Estado, ni los valores por lo que quieres ser regida. Así que, y llegados a este punto, el análisis que usted hace me parece, y perdóneme, simplista y falso, por no llamarlo demagógico, tendencioso y mal intencionado. Recuerde icue, que la sociedad española está compuesta por 45 millones largos de personas, y muchas de ellas, en realidad la mayoría, no ven con malos ojos, y si en muchos casos como derechos y necesidades, lo que usted tilda de aberraciones impuestas. ¿Impuestas por quien y a quien, si la gran mayoría las apoya con su voto y a nadie se le obliga a cumplirlas? En realidad, tiene más tintes de imposición lo que usted propone: luchar para imponer su propia moral, o la que considera más justa, ignorando a la mayoría que no está de acuerdo y opina distinto.

¡En fin! Es sólo una opinión.

Un saludo

Salvador dijo...

Estoy de acuerdo, en parte, con lo que usted dice, Mario Saladich, pero también hay que mirar nuestra Constitución donde se habla de muchos derechos, como la libertad a elegir la educación de tus hijos, y luego eso se manipula y no se cumple.

Se habla del derecho a la vida y se mata en el seno de las madres. Hay una mala información encubriendo las ideologías que se persiguen, y, precisamente aprovechando esa mala formación que se da, se trata de engañar a aquel que no sabe discernir donde está la verdad.

Se habla de libertad, todos los partidos lo proponen, pero luego la libertad es manipulada y, demagógicamente, no se respeta. Porque el hombre es libre en cuanto su voluntad busca el bien y no la dependencia y los apegos.

No se informa, y, en las elecciones, hay mucho libertinaje dirigido y aprovechado en base a eso precisamente, a la mala formación en la que se quiere mantener al pueblo. Seguimos en puestos muy bajos en formación con respecto a otros países europeos, sin embargo en deportes vamos disparados.

Creo que la reflexión de ICUE iba por este sentido, y como tal, no va desacertado porque existe mucho engaño y demagogia. La prueba sería que si se buscase la verdad, las cosas irían mejor.

¿Qué ocurre? Que si amagas con no ir a votar, te dicen que eso está mal, pero los poderosos te ponen el voto en la mano. Y los partidos que usted dice no son conocidos.

Aprovecho para presentar uno, que he publicado y divulgado. Se llama partido Sain(http://partidosain.es/) y cumple lo que los católicos queremos, pero no le dejan asomar la cabeza al panorama político. Se lo comen los poderosos. ¿Es eso democrático?

Por eso empezaba diciendo que hay un poco de todo. Es verdad que los que nos llamamos creyentes no actúamos como tal, al menos muchos, porque si no las cosas serían de otra forma, pero no toda la culpa está en ellos. Los demócratas no lo hacen bien, y se aprovechan de las circunstancias.

Yo llevo varios años votando a partidos que defienden el aborto, la libertad de educación, la familia...etc, pero hay que buscarlos con lupa. ¿Po qué no oportunidades para todos iguales para empezar?

Un fuerte abrazo.

Mario Saladich dijo...

Salvador, confunde usted, me temo, la parte con el todo. Yo no hacía una defensa, Dios me libre, de la vida política nacional y mucho menos aun del sistema educativo.
Lo que decía es que las instituciones del Estado no ejercen el intervencionismo que denunciaba icue. Mucho menos del modo que él lo denunciaba. La sociedad española es la que es, para bien y para mal, y como consecuencia de este hecho, tenemos las instituciones que tenemos, para bien y para mal. Puede gustarnos mas o menos, pero así son las cosas. Afirmar lo contrario; es decir confundir y tergiversar intencionadamente las causas con las consecuencias, es por decirlo suave, una falacia total y absoluta.

Salvador dijo...

Tampoco yo hablaba de las Instituciones como el todo que causa los males, sino de aquellos que forman el todo.

Las Instituciones están formadas por personas, y esas personas son las que conducen y abren los caminos por los que vamos los demás, ¿o no?

Depende de los que estén al mando de esas instituciones y de sus intereses, para escoger el camino por donde iremos.

Ahora bien, todos estamos contenidos en esa responsabilidad, pero los hay que tienen más que otros. Y en ese aspecto las instituciones están contaminadas de malas intenciones en el sentido que hablamos.

El todo y la parte están interrelacionados, y lo uno influye en el otro. La familia está desprotegida en sus valores cristianos, y eso viene marcado desde las Instituciones por los que mandan.

Los medios tanto del Gobierno como particulares, podrían considerarse algunos también como instituciones en el país, intervienen en la dirección del rebaño popular, y lo dirigen por donde quieren.

¿No crees que la televisión puede hacer mucho bien en cuanto a la formación de conciencia de las personas? ¿Quién las dirige? De la misma forma ocurre en las instituciones.

Somos lo que somos, pero algunos tiene mucha culpa de lo que somos, y esos lo hacen desde las instituciones de poder social, tanto políticamente como socialmente.

Le entiendo bien y no me he confundido. Sé muy bien lo que digo, y, respeto lo que usted piensa o cree, pero, es evidente, que su pensamiento, de estar usted en un lugar de poder, influiría en los que le rodean y dependen de usted.

En ese sentido, la familia depende de sus progenitores, pero las familias están siendo, las más pobres en todos los sentidos, dirigidas, mal dirigidas, por los que de alguna forma reparten el bacalao, y en eso están también contenidas las instituciones, no por ellas mismas, sino por las personas que las integran.

No es mala la Constitución por sí misma, sino por aquellos que no la cumplen y la mal interpretan según sus intereses. Ese es el fondo de lo que plantea ICUE. Al menos yo lo veo así y he creído conveniente derramar mi opinión.

De cualquier forma, es mi opinión. Cada cual tiene la suya, ahora se trata de que nos respetemos, lo dejemos ahí, y que busquemos la verdad entre todos y que ayudemos a encontrar la verdad y lo mejor para todos.

El pueblo está acomodado, no piensa ni se atreve, dice Monja de Clausura, y es verdad, pero parte de esa enfermedad viene de las personas que están en las instituciones que no tratan de poner remedio sino que reman a favor de esa enfermedad para despacharse a su gusto.

Creo que hay de todo y nadie puede salir limpio de pecado. Por eso, todos estamos implicados en la tarea. En eso estoy de acuerdo. Empezaba expresándolo, pero tampoco se libran otros.

Un saludo.

icue dijo...

Mario, to pienso que La democracia como estilo de vida es un modo de vivir basado en el respeto a la dignidad humana, la libertad y los derechos de todos y cada uno de los miembros de la comunidad
La democracia asegura al hombre su libertad jurídica e individual. La libertad jurídica es el derecho que tiene el hombre a obrar por sí mismo sin que nadie pueda forzarlo a obrar en otro sentido. Los límites están dados por las leyes. La libertad individual es el reconocimiento de que el hombre nace libre y dotado de inteligencia y voluntad. Todos los hombres tienen las mismas oportunidades ante la ley, es decir la igualdad de deberes
Pero todo esto se queda en pura teoría, la situación real es muy distinta, cabalga en el ambiente un laicismo militante que quiere tener su incidencia en la vida de todos, creyentes o no creyentes, quieren borrar toda raíz de los valores fundamentales de nuestra cultura.
Poco a poco se ha ido creando un ambiente de opinión por el que cualquier defensa de la fe, cualquier advertencia frente a doctrinas malas o peligrosas, cualquier medida doctrinal o disciplinar o pastoral que en este campo se quiera tomar, es presentada inmediatamente , con la complicidad de todas las fuerzas externas e internas que se oponen a la Iglesia, siendo encubridores unos de otros, como un impedimento a la legítima libertad, como una actitud contraria al progreso científico, como una grave lesión a la dignidad de la persona, como un gesto oscurantista, reaccionario, el laicismo pretende desprestigiar a la Iglesia para acelerar la implantación del relativismo moral como única mentalidad compatible con la democracia.
A todo esto se suma la falta de valor de los legisladores para sancionar las leyes de acuerdo a un criterio independiente y no responder a las necesidades partidistas, sino a las necesidades de la gente. Entre otras cosas, es inadmisible la presión que se recibe del Pode Ejecutivo, eso es lo que hace manipular las leyes o por el contrario sancionarlas sin mas debate que la orden del Presidente y su acomodado entorno, sin tener en cuenta a una mayoría muy importante de ciudadanos que no piensan así.
Por otra parte, vemos como el Poder Judicial es la comidilla de los ciudadanos, y de muchos organismos oficiales. Es un sector del poder sometido al poder. Jueces que “se arriman” al gobierno, jueces de los cuales se duda su idoneidad. ¿Es esta la base de justicia que nos hará confiables ante los ojos de nuestra posteridad e incluso nuestros ojos?, debemos tener la seguridad de que contamos con tribunales imparciales en igualdad de condiciones para todos los ciudadanos, sin las presiones y el autoritarismo que ejerce el gobierno.

Otro ejemplo lo suministra el derecho que se concede a la mayoría parlamentaria en las comisiones de investigación de impedir comparecencias solicitadas por una minoría. Cosa que por cierto, no sucede en otros países democráticos.

Podemos concretar que aquí en España, no estamos ya ante una mera tergiversación de la democracia, sino ante la pura hostilidad antirreligiosa, que quiere violentar las conciencias, para que se acepten como moralmente rectas acciones que no son negociables bajo ningún punto de vista.
Un cordial saludo

icue dijo...

Salvador, en mi comentario a Mario, concreto mi forma de pensar sobre este tema y lo que está pasando en España, con lo cual veo que coincidimos plenamente
Un abrazo

Mario Saladich dijo...

Salvador, perdóneme usted. Dice: "Tampoco yo hablaba de las Instituciones como el todo que causa los males, sino de aquellos que forman el todo.
Las Instituciones están formadas por personas, y esas personas son las que conducen y abren los caminos por los que vamos los demás..."

-Aquellos que forman el todo son las personas que componen la propia sociedad. Por lo tanto; las personas que forman las instituciones y nos marcan (según usted) el camino, pertenecen al todo, entonces a la sociedad. Luego; me rebate usted para dar el mismo argumento que daba yo: es la propia sociedad y no las instituciones la que marca nuestro estilo de vida pública.

Sigue diciendo usted: "El todo y la parte están interrelacionados, y lo uno influye en el otro"

-Naturalmente que están interrelacionados, como no puede ser de otra manera, ya que inevitablemente la parte emana del todo.

Continúa: "La familia está desprotegida en sus valores cristianos, y eso viene marcado desde las Instituciones por los que mandan"

-De ninguna manera la familia está desprotegida por el Estado (para afirmar eso hay que demostrarlo) Aunque es cierto, en eso tiene razón, que la familia actual española no está regulada desde el Estado conforme a unos valores cristianos. Pero piense; tampoco está regulada conforme a unos valores valores islámicos, ni conforme a valores judíos, ni... La democracia sólo tiene sentido si se desarrolla dentro de una sociedad plural, y en una sociedad plural es necesaria e inevitable la neutralidad, aconfesionalidad en España, del Estado en materia de creencias. (Tal y, como por otra parte, garantiza la Constitución)

"Los medios tanto del Gobierno como particulares, podrían considerarse algunos también como instituciones en el país, intervienen en la dirección del rebaño popular, y lo dirigen por donde quieren"

-En efecto. Yo también lo veo así. Y también veo que es nuestra responsabilidad no dejarnos manipular. Ninguna sociedad sana se ha entregado a lo largo de la historia en brazos del Estado, ni en brazos de la iglesia, ni en los brazos de la banca... ¿Que quiere que le diga? Esa es una asignatura muy pendiente que sólo nos corresponde a nosotros aprobar.

"¿No crees que la televisión puede hacer mucho bien en cuanto a la formación de conciencia de las personas? ¿Quién las dirige? De la misma forma ocurre en las instituciones."

-De hecho, y para nuestra desgracia, la TV forma la conciencia de las personas. Interesadamente, desde sectores muy conservadores, hasta sectores moderadamente izquierdistas, pero lo hace. En realidad es a lo que se dedica.

Mario Saladich dijo...

Continúo con usted Salvador:

"Somos lo que somos, pero algunos tiene mucha culpa de lo que somos, y esos lo hacen desde las instituciones de poder social, tanto políticamente como socialmente"

-Bueno; no volveré a repetir que son las instituciones las que emanan del pueblo y no al revés. Cuando en democracia las instituciones no representan al pueblo, simplemente son renovadas.
Lo que si le diré es que el anticlericalismo, que no laicismo, que se respira en España está justificado, perfectamente por cierto, en muchos años de abusos, opresión y represión, de los que queda un profundo resentimiento hacia la iglesia y que permanecerá tanto en cuanto permanezcan aquellos hechos en la memoria colectiva.
por tanto, y para concluir; culpables hay.

Salvador dijo...

Hombre,entramos en demagogia. Claro que de las personas son de quienes emana el poder, claro, ¿de quién si no? No son las instituciones seres racionales.

Pero están constituidas por las personas para desde ellas mandar.

La familia natural, deje las religiones. Hablo de la familia natural, hombre y mujer, y sus virtudes. La están destrozando y con ella la sociedad. Claro, el todo, la sociedad, es arrastrado por esta tendencia.

De cualquier forma entramos en una dialectica donde hay muchas cosas en común y otras no. La Iglesia ha cometido errores, pero los aciertos, por llamarlos así, son muchos mas. Hoy mismo, mire quien está sosteniendo y ayudando a la sociedad. Las estadisticas están ahí.

Pero ese no es el debate, sino las imposiciones de los que mandan, claro, salidos del pueblo, y a través de las Instituciones, pues si no es así no tienen poder, que tratan de imponer sus ideologías: del sexo, del género, de la educación, de la fe, de la moral...etc. No hay libertad como dice ICUE.

Podemos estar mucho tiempo hablando y creo que casi pensamos lo mismo con algunos matices. Por eso, yo al menos, término aquí.

Encantado de compartir y un saludo.

Mario Saladich dijo...

No claro, Salvador, las instituciones no son seres racionales y la sociedad tampoco es un ser racional. Racionales somos las personas, y aun esto es una mera presunción. Pero dejaremos el tema. Parece que se está poniendo farragoso por momentos.
Lo que si quería puntualizar es que usted en su intervención hablaba de valores cristianos en la familia. Concretamente decía: "La familia está desprotegida en sus valores cristianos, y eso viene marcado desde las Instituciones por los que mandan" O sea; si venía a cuento mencionar por mi parte a otras religiones presentes en la sociedad y si venía a cuento hablar de la necesaria laicidad del Estado.
¿Quería referirse, aunque no lo hizo, a la familia hombre, mujer y sus virtudes? Perfecto, pero aun así tendrá que aportar alguna prueba, algún argumento al menos que explique de que modo se la está destrozando desde la instituciones. Recuerde que familias hombre, mujer virtuosas, existen de todos los colores y de todas las creencias. Precisamente es difícil encontrar un solo credo que admita una familia distinta al tipo hombre, mujer. Y sin embargo, existen.

Y hasta aquí Salvador. El siguiente punto ya se sale de temario y quiero respetar también su deseo de dar por concluida esta conversación.

Igualmente encantado de debatir con usted.
Un saludo.