miércoles, 25 de abril de 2012

Se reza de muchas formas.


Leo  unos apuntes biográficos de Narciso Yepes, el cual personifica un importante capitulo de la historia universal de la guitarra.

Cuenta J.R. Ayllón, el autor, como este hombre de cuerpo pequeño y fuerte, manos pequeñas y gordezuelas como nidos de gorrión, pero prodigiosamente sensitivas, firmes audaces y ágiles que hacen estremecer las cuerdas de la guitarra, un día a sus veinticinco años, tuvo una súbita, repentina e inesperada conversión, estando sobre un puente de Paris, el mismo Yepes, dice que ese día “tenia la puerta abierta” y Dios se hizo oír y entró de lleno para siempre en su vida.

Cuando le preguntan si su música le gusta a Dios, dice, que le encanta, pero más que la música, lo que le gusta es que le dedique su atención, su sensibilidad, su esfuerzo, su arte, su trabajo. Y, además, ciertamente, tocar un instrumento lo mejor que uno sabe, y ser consciente de la presencia de Dios, es una forma maravillosa de rezar, de orar...

En verdad que es una idea igual de rica, que los manantiales musicales que sacaba del cuenco de su guitarra.

4 comentarios:

trimbolera dijo...

Estoy totalmente de acuerdo. Hay muchas formas de orar, tantas como personas, lo importante es sentir su compañía. Besico.

Pedro Luis López Pérez dijo...

Las formas de rezar no se resumen sólo a una y cualquier interpretación orativa es válida si la hacemos de profundo corazón y con total convencimiento.
Gran Entrada, icue.
Un saludo.

Clo dijo...

A mi me encanta orar cantando! Además, me supone mucho menos esfuerzo y lo hago incluso inconscientemente...me gusta porque creo que eso es acercarme a la oración del corazón.

Un abrazo Icue!

Raul Rentero dijo...

No en vano la música es una manera de acercarse a Dios
hasta los alquimistas tenían unas notas concretas para alcanzar sus transmutaciones
saludos!
Raúl
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