martes, 2 de octubre de 2012

No se puede ser permisivo.


                                             
La permisividad produce malvados: impulsivos, glotones, lujuriosos, violentos, incapaces de dominarse y cobardes, hombres que no son dueños de sí mismos y terminan esclavos primero de sus pasiones y luego esclavos de las de los demás…


                        
El hombre debe ser formado desde pequeño en la templanza en el uso de los bienes y en la fortaleza ante los males. La templanza ayuda a dominar sus deseos y la fortaleza a dominar sus miedos. Desde la primera infancia es preciso que se nos eduque de manera que coloquemos nuestros goces y nuestros dolores en las cosas en que es conveniente colocarlas. En esto consiste una buena educación
Con Aristóteles pierden el examen todos los pedagogos, psicólogos y papás permisivos, cuyo lema es “no hay que corregir, no hay que reprimir”. Es eso lo que está dominando nuestras ideas pedagógicas y educativas.



4 comentarios:

Montserrat Llagostera Vilaró dijo...

Hola Icue.
Yo pienso que hay que corregir con cariño y dialogar mucho con ell@s.
Es que hemos pasado de un extremo al otro de los padres que con una mirada imponían a los que se dejan faltar el respeto.
Cierto, a mi manera de pensar, que hay que enseñarlos a valorar las cosas sencillas y que todo merece un esfuerzo.
Y también a dominar sus instintos para que no volvamos a la selva.
Bueno este es mi parecer, siempre con todo mi respeto.
Que Dios te bendiga.
Un abrazo, Montserrat

trimbolera dijo...

El secreto está en "estar encima" desde chiquitines, siempre mostrando el camino, constantemente.

CHARO dijo...

Es muy dificil educar a los hijos en estos tiempos que vivvimos pero si que estoy de acuerdo contigo en que no hay que ser permisivos.Un cordial saludo

Un Simple Blog dijo...

Sin embárgo nos enseñan lo que es una palabra esdrújula, o a resolver una ecuación.