viernes, 3 de mayo de 2013

La Santa Misa


La celebración de la Santa Misa constituye el “sacrificio de alabanza” por excelencia. Por ello, no podemos participar de cualquier modo en la celebración eucarística, sino que nuestra actitud, interna y externa, ha de ser la propia de quienes reconocen la grandeza de Dios, la majestad de su Gloria.

Si una persona que no compartiera nuestra fe asistiese ocasionalmente a una celebración de la Santa Misa, ¿cuál sería su impresión? ¿Podría sospechar, por la piedad del sacerdote, que realmente aquel hombre está prestando a Jesucristo su voz, sus manos, sus gestos, para que se actualice sobre el altar el Sacrificio del Calvario? ¿Podría intuir, contemplando a los fieles, que verdaderamente creen en lo que dicen creer?
Ante la grandeza admirable de la Eucaristía, el corazón del creyente se estremece y no puede más que hacer suyas las palabras del Centurión: “Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme”. Pero esa humildad y fe ardientes se expresan también en la actitud corporal.
Vivamos la misa como lo que es, que nuestro ejemplo pueda servir a muchos.



5 comentarios:

CHARO dijo...

Es muy reconfortante leer una entrada que hable de la Eucaristía, es algo muy importante para los católicos, ya que es el alimento que necesitamos para poder seguir viviendo nuestra vida de fe......lo que ocurre que este sacramento no acaba en el templo, los católicos lo tenemos que vivir también en la calle y se nos debe de notar .Saludos

icue dijo...

Tienes toda la razón, de la Santa Misa sacamos las fuerzas para la lucha diaria, es como un depósito de combustible.

quedateenminube dijo...

Estoy de acuerdo con vosotros, de la misa se coge esa fuerza que necesitamos para seguir viviendo nuestra fe.
Como hoy es el día de la Madre, felicidades a las mamás y nosotros además debemos acordarnos de la nuestra, nuestra Madre del Cielo que es la Santísima Virgen María para que nos guie y ayude a ser buenas madres. Un abrazo!!!

icue dijo...

quedateenminube, buena reflexión la tuya, estemos muy unidos a la Virgen en este mes de mayo y no podemos olvidar que la Santa Misa es el centro y raiz de la vida cristiana.
Un abrazo

Josefa dijo...

La misa dominical me da fuerzas para vivir cristianamente, cada día de la semana.
Gracias Icue por el apostolado que en tu blog haces.
Saludos.