martes, 27 de enero de 2015

No tener miedo.


El mayor enemigo del hombre, es el temor. Temor ¿a qué?, diréis. Al mal, especialmente al que el mismo hombre se imagina y se crea día tras día en su mente y corazón. Este es el enemigo que cada uno debemos empezar por vencer, y cuando tan funesto enemigo lo hayamos vencido, estará vencidos casi todos los demás.

Es necesario que en este momento crítico en que el mundo vive tengamos más amor y menos temor; o en otras palabras: más amor a Dios y al prójimo y menos miedo a las circunstancias. Si así lo hiciéramos, el mundo cambiaría de la noche _a la mañana, porque tan pronto como nosotros cambiásemos de forma de pensar y de ser habría cambiado todo.


Tan pronto como cambie nuestro estado mental habrá cambiado el panorama del mundo, y el porvenir lo podremos mirar confiados y sonrientes, por cuanto detrás de las tinieblas de la amargura y el dolor nos esperan el placer y el gozo pero para conseguir tal fin es indispensable una condición: practicar el amor, si no lo hacemos no esperemos que cambie el panorama, por que no lo conseguiremos jamás.

3 comentarios:

Marcos dijo...

San juan de la Cruz, decía: En el ocaso de nuestra vida seremos juzgados en el amor.

CHARO dijo...

Tu entrada me ha hecho recordar a mi madre que ya en sus últimos años de vida (va a hacer dos años que murió con 92)solía decir que tenía miedo y cuando le preguntabas a que tenía miedo ya no contestaba......por lo demás estoy de acuerdo en lo que dices.Saludos cordiales

PEPE LASALA dijo...

Es muy cierto Icue. Hay ocasiones en las que tengo temor, no lo niego, y al pensar que Dios está ahí la sonrisa me llega al corazón, se ve todo de otra manera. Un fuerte abrazo y buen fin de semana. @Pepe_Lasala