viernes, 16 de enero de 2015

Una gran escuela.


 

El niño es como una esponja que absorbe todo lo que se pone junto a su piel.
Si a su lado encuentra cariño, será un niño cariñoso. S a su lado encuentra tristeza, será un niño triste.
Mucho, muchísimo depende de lo que le ofrecen quienes son responsables de su educación.
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Los primeros encuentros de un niño se realizan en el seno de la familia, y más en concreto, en el contacto frecuente con la madre. La madre es la máxima comunicadora con el hijo, incluso en el periodo embrionario, donde el contacto entre ella y el feto es de una riqueza enorme.
El desarrollo de la propia vida ética depende tambien de otros factores, y se va configurando a lo largo de los años de la infancia, niñez, adolescencia, juventud, e incluso en la misma edad adulta. Pero lo que se ha sembrado dentro del hogar resulta ser de un valor extraordinario, muchas veces decisivo para el resto de la vida.
 
Por eso una familia que quiera un hijo feliz, un hombre maduro, debe prestar atención a esas primeras etapas, debe tomar conciencia del milagro maravilloso que se opera ante sus ojos, el ingreso en el mundo de los valores de un ser que mañana podrá ayudar, quiéralo Dios, a otros nuevos hombres y mujeres, a ser felices como lo fué gracias a unos padres que se amaban y que le amaban.
 
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3 comentarios:

CHARO dijo...

Aunque también puede ocurrir que dos hijos criados y educados de la misma forma tanto moralmente cómo en la fe y salgan totalmente opuestos y con ideas diferentes......yo no encuentro explicación a esto.Saludos cordiales

PEPE LASALA dijo...

Totalmente de acuerdo Icue. Por eso estoy tan agradecido a mis padres, porque me criaron con amor y me transmitieron sus valores. Me ha encantado amigo. Un fuerte abrazo y buen fin de semana. @Pepe_Lasala

Josefa dijo...

Así lo creo. Quizás, dode hay varios hijos
puede que salga alguno revelde pero siempre le quedará el ejemplo y cariño de sus padres. Esto le ayudará a cambiar.
Un abrazo.