martes, 24 de febrero de 2015

Evitar la indiferencia.


Cuando estamos bien y nos sentimos a gusto, nos olvidamos de los demás" y "nuestro corazón cae en la indiferencia". Esto es parte de lo que dice el Papa Francisco en su mensaje de Cuaresma, haciendo énfasis en el gran desafío actual de "la globalización de la indiferencia".

La atención a nuestro prójimo no debe ser sólo en catástrofes o situaciones graves, en donde es inminente nuestra participación, sino estar codo a codo en su vida diaria, para apoyarlo en lo que esté al alcance de nuestras posibilidades; sobre todo, en lo que concierne a su vida espiritual y a su salvación eterna. Buscar hacer el mayor bien posible, dará resultados positivos, que tal vez no veamos, pero… que ahí están, fructificando.

8 comentarios:

CHARO dijo...

Que verdad más grande dices. Saludos cordiales

Marcos dijo...

Nos impresiona quienes pasan hambre de sustento, pero hay muchos mas necesitados con hambre, de afecto, comprensión, ayuda, amistad, amor, caridad.

trimbolera dijo...

Nos volvemos indiferente porque nos sentimos impotentes. A pesar de todo, si ayudamos a quienes tenemos cerca el intercambio es muy rico para ambos. Es verdad.

icue dijo...

CHARO, si es una verdad muy grande, y que gran alegría da el ayudar a alguien.
Un abrazo

icue dijo...

Marcos, tienes razón es importante la ayuda material, pero la otra llega mucho más hondo dentro del ser humano.
Un abrazo

icue dijo...

trimbolera, nunca somos impotentes, con poco que demos siempre ayudamos y suavizamos el dolor o la necesidad ajena, y que gran alegría se siente.
Un abrazo

Josefa dijo...

A veces hay mas falta de calor humano que material y es haý donde debemos como cristianos, actuar dando lo mejor de nosotros mismos.
Un abrazo fuerte.

icue dijo...

Que importante es ese calor humano que citas.
Un abrazo