jueves, 3 de noviembre de 2016

No confundir las cosas.

Debemos evitar el error frecuente de identificar el Estado con la sociedad.
El Estado es solo el órgano rector de la sociedad; le corresponde regular y ordenar la actividad social, pero no le corresponde desempeñar por si solo la actividad social.. Tambien seria un desorden si ejerciera tal control sobre ella que la ahogara.

No se puede gobernar una sociedad, como si sus mienbros fueran tontos o inútiles, o como si fueran ladrones, siempre necesitados de vigilancia y represión.

En principio quienes gobiernan son ciudadanos como los demás: tan inteligentes, tan preocupados por el bien común y tan honrados como los demás.
La mentalidad de dirigismo estatal, aparte de fundamentos ideológicos ya caducos, se suele sustentar en la desconfianza, y por tanto, en el falso supuesto de que quienes mandan son mejores y más honrados que los demás.

Pero a los ciudadanos hay que suponerles, por lo menos, un nivel de honradez semejante al que tienen los que gobiernan, por tanto no merecen ni más vigilancia ni menos libertad que los que gobiernan.

La mentalidad de sospecha y desconfianza, es siempre un error en cualquier tipo de gobierno, pequeño o grande; y favorece la arbitrariedad y la tirania, porque proporciona la excusa.

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2 comentarios:

CHARO dijo...

Una entrada muy razonable y lógica.La bebé abortada me ha impresionado mucho ¿Cómo se puede cometer un crimén tan horrendo? Saludos cordiales

Sara O. Durán dijo...

Muy interesante entrada. Todos los que integramos la sociedad, debemos actuar con mayor compromiso, para que se cumplan los objetivos comunes.
Un abrazo.