martes, 20 de junio de 2017

BUENOS PADRES

 

Leo nuevamente un libro que me rgaló su autor hace tiempo, al hacerlo reposadamente encuentro esta interesante reflexión que habia olvidado.:
Padres buenos hay muchos, buenos padres hay pocos. No creo que haya cosa más dificil que ser un buen padre. En cambio no es dificil ser un padre bueno. Un corazón blando, basta para ser un padre bueno; en cambio la voluntad más fuerte y la cabeza más clara son todavia poco para ser un buen padre.
                                                                       
El padre bueno quiere sin pensar, el buen padre piensa para querer. El buen padre dice si cuando es si, y no cuando es no; el padre bueno solo sabe decir que si. El padre bueno hace del niño un pequeño dios que acaba en un pequeño demonio. El buen padre no hace idolos; vive la presencia del único Dios.
El buen padre templa el carácter del hijo llevandolo por el camino del deber y del trabajo. Y asi, el padre bueno llega a la vejez decepcionado y tardiamente arrepentido, mientras el buen padre crece en años respetado, y a la larga comprendido.

5 comentarios:

CHARO dijo...

Una gran diferencia dependiendo donde se ponga bueno, yo prefiero el bueno al principio que aunque resulte más molesto y a veces doloroso es el que produce mejores resultados.Saludos

llorenç Gimenez dijo...

Interesante distinción entre el padre bueno, y el buen padre..
Un saludo icue..

Sara O. Durán dijo...

No es lo mismo. Hay mucho nos padres demasiado permisivos. Es que los crían con sentimiento de culpa, por no estar con ellos todo el día.
Un abrazo.

Rafael Humberto Lizarazo dijo...

Aunque haya muchos libros y muchos conferencistas hablando sobre el asunto, no hay manera de enseñarlo... a ser padres es prende siéndolo, cada persona es un mundo con sus defectos y virtudes, cada quien hace lo que creer mejor y el tiempo es el juez de dichas actuaciones.

Abrazos.

Antoni G. Martínez dijo...

Te diré que no tuve un buen padre (ni siquiera se comportó como un padre, ni a día de hoy).
Por suerte tuve una madre; más buena o más mala, pero la he tenido. Ella me ha criado y me ha educado. Hasta el día de hoy.

Lo que pretendo decir es que no hace falta la figura del padre, ni hacer tanto hincapié en ello. Total, mucho nos criamos sin figura paterna (y otros tantos son huérfanos).

No hay que olvidarse de las madres. Estamos en un mundo de mujeres, y no debemos sacar a relucir tanto al padre.

Por suerte siempre tenemos a Dios.
¡SALUDOS Y FELIZ SAN JUAN!