sábado, 23 de junio de 2007

Ayudar a los demás.

 

Vivimos unos momentos en los que pienso que se debe decir, asi no puedo seguir, tengo que ayudar a los demás.

Lo primero es no cruzarse de brazos ante esta obligación, viviendo exclusivamente atentoa los propios intereses personales, dejando pasar los dias, matando el tiempo, o en ese ir tirando, como ordinariamente se dice, es creer que esto es posible. Si no creemos que podemos salvar a nuestros contemporaneos de la ignorancia, del error, del sectarismo beligerante, del ateismo reinante, ni siquiera lo intentaremos. Crer en la Verdad y creer en su fuerza de convicción, en su capacidad de abrirse paso, como un rio impetuoso que atraviesa los montes. Esto es lo primero, creer en la Verdad.

Creer en la Verdad, vivirla, enseñarla. Este deber de difundir la Verdad es particularmente urgente en un tiempo como el nuestro, en que el materialismo agresivo no descansa ni regatea sus recursos para convencer al hombre que él es la verdad, él quien la crea.

No hablar, no moverse, no estar presente alli donde se cuecen muchas decisiones importantes, no solo es una impostura sino una falta de responsabilidad.

Vivimos un ataque frontal, organizado y sin tregua a la Verdad revelada por Dios y a las instituciones naturales queridas positivamente por Él. Primero se reduce lo sobrenatural a lo puramente humano,en un segundo momento, se limita lo humano a lo puramente material.

Atentar contra la Verdad es violentar la realidad, la naturaleza de las cosas y de las personas, el orden querido por Dios.

Cuanto podemos ayudar a los demás defendiendo la Verdad.
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1 comentario:

San Blog dijo...

Muchas gracias por el saludo que me ha dejado. Que el Señor te bendiga abundantemente.

P. Leonel