miércoles, 19 de septiembre de 2007

Jerarquia de valores. (II)

 

Como comportarnos con el prójimo está explendidamente expresado en un mandamiento, que resume el resto del Decálogo:
Este amor es diferente del anterior, porque los hombres no somos dioses. El amor a Dios tiene que ser absoluto, porque tenemos respecto a Él una dependencia absoluta. En el amor a los hombres, en cambio se nos pone una medida, aunque es una medidad muy exigente. Hay que amar a los demás como nos amamos a nosotros mismos.

No se puede negar que se trata de una comparación feliz, y que encierra una sabia pedagogia. Se trata de querer para los demás lo que queremos para nosotros y de evitarles lo que nosotros evitamos. Es lógico que tengamos que amar a los demás como a nosotros mismos, por que son seres humanos de la misma categoria que nosotros, hombres como nosotros. Para Dios todo; para los hombres, lo mismo que queremos para nosotros. La moral sigue la lógica de las cosas, el orden de la realidad.

Evidentemente no podemos amar a todos los hombres con la misma intensidad. Esto excede completamente nuestras capacidades reales. Somos muchos millones de seres humanos sobre la tierra, a la mayor parte no los conocemos y no tenemos ninguna relación con ellos, ningun contacto.
Por eso se nos da un criterio de orden: amar al prójimo; esto es, ama al próximo, al más cercano. Hay que preocuparse de los que están más próximos por lazos de sangre, de amistad, de camaraderia, o por proximidad fisica, cuando el amor arraige en nosotros, será momento de llegar al otro lado de los océanos.

Dentro de este apartado de los deberes hacia nuetros semejantes, hay que incluir tambien todas las realidades culturales y sociales, que son fruto de la historia, y de la convivencia humana: por ejemplo personas juridicas y morales, instituciones, tradiciones, costumbres, etc. en general, todo el patrimonio cultural humano que existe y que también nos impone deberes.
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1 comentario:

Angel De Jesús dijo...

Saludos, Hermano e verdad si amamomos a nuestros hermanos a aquellos que de verdad o necesitan. Dichosos los pobres porque de ellos sera el reino de los cielos.