Cuenta Julio Eugui en su libro de anécdotas, una en la que expone que hay que saber esperar. Conviene aprender a tener paciencia.
Dice Plutarco, que Diógenes se puso un dia a pedir limosna a una estatua de marmol, Naturalmente no logró ni un solo céntimo, pero él seguia pidiendo.
Le preguntó alguien:
¿No pierdes el tiempo?,
A lo que respondió Dógenes.
No es tiempo perdido, estoy acostumbrándome a recibir negativas.
viernes 26 de junio de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)






3 comentarios:
En la vida no todo es de color de rosas.
Saludos.
La pedagogía que desprende esta anécdota es muy profunda y aleccionadora. Buscamos un DIOS que nos satisfaga en las cosas que nosotros creemos mejor para nosotros, pero no pensamos que no sabemos qué es mejor para nosotros. Nuestra vida es un rosario de equivocaciones y de errores. Sufrimos más por nuestros propios erores que los que la vida nos da. Y,simplemente, aceptando lo que la vida nos depara y tratando de vivirlo como si fuera voluntad de DIOS, nos iría mejor. Por lo tanto, ejercitarse con la estatua no está mal encaminado, valga la moraleja.
Acaso, ¿no hizo eso nuestra Madre María?
Un abrazo en XTO.JESÚS.
Templar el espíritu...en cierto aspecto de mi existencia me costaba recibir respuestas negativas y me cuestionaba bastante. Dirán que mirando hacia atrás es fácil...aún así, de no ser por esos rechazos no estaría donde estoy ahora.
Cuántos padres no se lamentan del hecho de haberles complacido en todo a sus hijos cuando, después, estos vástagos se meten en problemas serios que hasta acaban con sus vidas. Tampoco hay que irse de negativa en todo...pero sí, saber administrar.
Saludos afectuosos, de corazón.
Publicar un comentario en la entrada