Contaba mi tío que cuando él y mi padre eran adolescentes y él andaba metido en algún movimiento juvenil, ante las advertencias de mi abuelo, mi padre le defendía diciendo: "déjale que vuele, papá". Esta anécdota, de la que me enteré por primera vez este verano, días antes de morir mi padre, me hizo entender por qué mi padre nunca quiso ponernos barreras a sus hijos en nuestro desarrollo personal y profesional. Mis padres nunca hicieron sentirnos mal por el hecho de tener que irnos lejos de casa, a pesar de lo que les costaría. Siempre me ha admirado la generosidad de los padres que renuncian a tener a sus hijos cerca por el bien de estos. Así ha sido el caso de los nuestros. No cabe más que agradecer que te hayan dejado volar alto, perseguir tus objetivos, renunciando a tenerte al lado. Pero al final el Señor ha premiado esa generosidad. Todos hemos tenido ocasión de acompañarle periódicamente durante estos tres años y medio. Mi padre ha muerto después de que cada uno de s...
El niño es como una esponja que absorbe todo lo que se pone junto a su piel. Si a su lado encuentra cariño, será un niño cariñoso. Si a su lado encuentra tristeza, será un niño triste. Mucho, muchisimo depende de lo que le ofrecen quienes son responsables de su educación. Los primeros encuentros de un niño se realizan en el seno de la familia, y más en concreto, en el contacto frecuente con la madre. La madre es la máxima comunicadora con el hijo, incluso en el periodo embrionario, donde el contacto entre ella y el feto es de una riqueza enorme. El desarrollo de la propia vida ética depende tambien de otros factores, y se va configurando a lo largo de los años de la infancia, niñez, adolescencia, juventud, e incluso en la misma edad adulta. Pero lo que se ha sembrado dentro del hogar resulta ser de un valor extraordinario, muchas veces decisivo para el resto de la vida. Por eso una familia que quiera un hijo feliz, un hombre maduro, debe prestar atención a esas prim...
El maestro pide a los alumnos que hagan una lista con las siete maravillas del mundo, la lista más votada fué la siguiente: 1. Las pirámides de Egipto 2. El Taj Mahal 3. El Canal de Panamá 4. El Empire State 5. La Muralla China 6. La Basílica de San Pedro Cuando el maestro les decia que faltaba una, vió a una niña callada, que no habia entregado su lista, le preguntó por que no lo hacia, y la chica con timidez, respondió: No puedo decidirme por que son tantas las maravillas. El maestro le dijo: Dinos lo que has escrito y te ayudaremos. La muchacha, titubeando leyó: Creo que las siete maravillas del mundo son: 1. Poder pensar. 2. Poder hablar. 3. Poder actuar. 4. Poder escuchar. 5. Poder servir. 6. Poder rezar. 7. Y la más importante de todas... poder amar. Después de leido esto, la clase quedó en absoluto silencio... Es muy sencillo para nosotros ver las obras del hombre y referirnos a ellas como maravillas, cuando a veces pasan desapercibidas las maravillas que Dio...
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