sábado, 16 de abril de 2011

No acostumbrarse.

Caminaban dos amigos cerca de un circo, y se detuvieron al ver una gran elefante atado a una cuerda muy finita. Uno de ellos, al ver la débil cuerda que retenis al animal, comentó: ¿Por que no se escapa, si es lo suficiente fuerte como para huir?. Después de intercalar algunas ideas, concluyeron que lo más seguro es que el elefante estaba atado desde que era una cria. Siendo pequeño el elefantito habria tratado de liberarse sin éxito alguno y , asi, fué pasando el tiempo hasta que el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino. Al ser humano nos puede estar ocurriendo lo mismo que a este gran elefante; ha ido pasando el tiempo y nos hemos ido dejado arrastrar por la dictadura del relativismo, nos hemos resignado a aceptar nuevas costumbres, actuaciones dudosas, y leyes, que van contra nuestra moral, y nuestros principios cristianos. Parece que podiamos intentar romper esa cuerda que parece atarnos, pero que tenemos una gran fuerza para romperla.
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2 comentarios:

icue dijo...

LAH, SEGURO QUE EL RECUERDO DE ESE CUENTO TAMBIEN SERÁ MUY FORMATIVO.
CON GRAN AFECTO

Mario Saladich dijo...

Lo siento Icue, no pretendo molestarte, ni tampoco la he tomado contigo. Simplemente descubrí este blog y me llamó la atención por que en el se proyectaban los típicos argumentos que tanta gente acepta sin hacerse preguntas, y con los que yo nunca he estado de acuerdo, como puedes comprobar.

Y es que creo que tampoco tienes razón con la parábola del elefante. Lo que ata a las personas son los dogmas. Lo dogmas, siempre son dogmas; vengan de la fe religiosa o de la brutal sociedad de consumo que padecemos. El relativismo, al menos entendido como filosofía que mira objetivamente la realidad que nos presentan, siempre nos ayudará a ser libres. Incluso a equivocarnos libremente.

Un saludo