Cuando nos embarga una preocupación o necesitamos dasahogar el corazón, acudimos a quien nos inspira confianza, porque nos quiere bien.
"Si empezaramos a conducirnos asi con Dios, seguro que El nos escucha y nos responde; si le abrimos nuestra conciencia en una conversación humilde, y le referimos confiadamente todo lo que palpita en nuestra cabeza y en nuestro corazón: alegrias, tristezas, esperanzas, sinsabores, éxitos, fracasos y hasta los detalles más pequeños de nuestra jornada. Porque habremos comprobado que todo lo nuestro interesa a nuestro Padre celestial."(S. Josemaria)
sábado, 2 de abril de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)






0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada