Un joven animaba a su amigo, compañero de colegio a mejorar su vida, le propuso que hablara con un sacerdote, el amigo se negó a ello. Nunca he hablado con un sacerdote ni pienso hacerlo.
El joven pasado un poco tiempo volvió a la carga, en repetidas ocasiones, y le insistia, a la conocida respuesta de que nunca habia hablado con ninguno, le dijo que alguna vez tenia que ser la primera, el amigo al fin algo más convencido le preguntó, ¿y que le digo?.
El joven le dijo pués eso, que quieres ser mejor.
Medio convencido ya el amigo fueron la despacho del sacerdote llamó a la puerta, mientra rumiaba unas palabras., lo que hay que hacer por un amigo.
Media hora después, se abrió nuevamente la puerta, la expresión alegre de aquel amigo lo decia todo.
¿Sabes?, queria mejorar, pero no sabia cómo, ni en qué, Ahora ya lo sé.
¿Desearemos nosotros alguna vez querer ser mejores?.
jueves 17 de noviembre de 2011
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6 comentarios:
Cuanto nos puede ayudar en un momento determinado, o mejor siempre la ayuda de un sacerdote, y no digamos si nos confesamos.
Un saludo
Esperemos que nunca desaparezca de nosotros ese deseo de mejoría. Un abrazo
Hola, Icue:
Todos necesitamos de un empujoncito alguna vez en la vida, eso puede hacer la diferencia.
Un abrazo.
ANGELO, VAMOS A SEGUIR LUCHANDO, QUE ES LO NUESTRO, LAS FUERZAS NOS LLEGARÁN DE LO ALTO
UN ABRAZO
Rafael, si necesitamos ese empujoncito, a veces nos dormimos un poco.
Con todo afecto
Cada día tenemos la oportunidad de ser mejores, solo que aveces la neblina no nos deja ver claro, y necesitamos de alguien para comprender.
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