sábado, 5 de enero de 2013

Como ser feliz

A veces pensamos que la felicidad es algo reservado para otros y muy difícil de darse en nuestras propias circunstancias. Podemos llegar a pensar que la felicidad es como un sueño que no tiene que ver con nosotros.
La relacionamos quizá con grandes acontecimientos, con poder disponer de una gran cantidad de dinero, gozar de una salud esplendida, tener un éxito profesional o afectivo deslumbrante, protagonizar grandes logros del tipo que sea, pero la realidad resultante es bastante distinta a eso.

La prueba es que la gente más rica, más poderosa, más atractiva, o que mejor dotada está, no coincide con la gente más feliz.
Tampoco parece que disponer de un gran talento o gozar de muy buena salud sean lo que decide la felicidad.
Tampoco es que para ser feliz haya que ser retrasado mental, enfermo o desafortunado.
Tanto en unos como en otros casos, unos se sentirán felices y otros no. Parece que la felicidad y la infelicidad provienen de otras cosas, de algo que están más en el interior de la persona, en la forma de plantear la vida.
Por ejemplo, muchas veces sufrimos, o nos embarga como un sentimiento de desánimo, o de agobio, o de fatiga interior, y no hay a primera vista una explicación externa clara, porque no hemos tenido ningún contratiempo serio, ni tenemos hambre, ni sed, ni sueño, ni nos faltan la salud o las comodidades imprescindibles.
Los problemas nos los creamos, y si investigamos un poco llegamos a descubrir que están causados por nosotros mismos: muchas de las quejas que tenemos contra la vida, si nos examinamos con valentía, nos damos cuenta de que provienen de nuestro estado interior, de nuestra pereza, de pequeños egoísmos, envidias, susceptibilidades, etc. En definitiva, de errores personales que nos producen una desilusión.
Sin embargo, hay que pensar que es precisamente esa desilusión que descubrimos la que nos brinda la oportunidad de mejorar y ser más felices. Y nos advierte de que algo en nuestro interior debe cambiar. Es muy bueno que notemos con fuerza el peso de nuestros errores: si no fuera así, sería muy difícil que rectificáramos.
Cuando entremos en ese camino, empezaremos a vislumbrar la felicidad.





4 comentarios:

CHARO dijo...

Me ha gustado mucho esta entrada porque dice auténticas verdades, la felicidad depende de uno mismo y de nada o nadie más, yo siempre digo: no hay cosas o situaciones malas o buenas, son las personas las que convertimos esas cosas o situaciones en auténticos dramas o en motivos de superación y esta teoría sirve lo mismo para la felicidad. La felicidad es un estado de ánimo que hay que aprender a sacarlo y a disfrutar de él desde pequeños, es esa asignatura pendiente que no entra en la educación de la persona y es una gran pena.Saludos

icue dijo...

CHARO LA FELICIDAD LA ENCONTRAMOS AL OLVIDARNOS DE NOSOTROS MISMOS Y PENSAR EN LOS DEMÁS.
TAMN¡BIEN SE ENCUENTRA AL TERMINAR DE CONFESARSE, SE SIENTE UNA GRAN PAZ.
uN ABRAZO AFECTUOSO

PEPE LASALA dijo...

Totalmente de acuerdo Icue, la gente más poderosa no es la más feliz, tienen otro concepto de los valores. Un fuerte abrazo, espero que hayas comenzado muy bien el año amigo.

Anónimo dijo...

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