jueves, 27 de junio de 2013

Servir


Pude leer hace unos dia este escrito sobre las palabras «Servidor», «servidora», responden todavía en algunas regiones españolas cuando se llama a alguien por su nombre, pero en nuestra sociedad actual casi nadie desea asumir realmente una actitud de servicio.

 Estamos de hecho, ante un peligro cuyas dimensiones no deben ser pasadas por alto. Algunas profesiones, proverbialmente consideradas como puro servicio -enfermeras, empleadas del hogar- desaparecen poco a poco en muchos países, y este lento agonizar amenaza la ruina de no pocos puntales de nuestra vida social.
El hombre de nuestro tiempo, preso todavía en la angostura tormentosa de una adolescencia prolongada, resiste a adoptar una actitud de servicio porque teme rebajarse, porque confunde servicio y esclavitud, porque diviniza una determinada concepción de la libertad.

El ser humano es por esencia, señor y servidor a un tiempo: nadie puede asumir uno solo de estos papeles y rechazar el otro, porque no sólo los dos están unidos en la entraña de la persona, sino porque en realidad el uno se resuelve en e1 otro. Las grandes figuras de la humanidad lo son de servidores.
 El Sumo Pontífice es «servus servorum Dei», a los cristianos en olor de santidad se les llama «siervos de Dios» y los ángeles mismos son «siervos mensajeros de la Divina Majestad».
Y el hijo de Dios hecho hombre declaró con una frase lapidaria el sentido de su vida en la tierra: «No vine a ser servido, sino a servir», revelando con estas palabras el significado de la vida de todo hombre, servir; servir a Dios y al prójimo.
Servir es sembrar, sembrar semilla buena.
Servir es servir a todos y a cualquiera, no preferentemente a quienes a su vez, pueden alguna vez servirnos.
Servir es distribuir afecto, bondad, cordialidad, apoyo moral, amor y ayuda material.
Servir es repartir alegría, estima, admiración, respeto, gratitud, sinceridad, honestidad, libertad, justicia, es infundir fe, optimismo, confianza y esperanza.



3 comentarios:

CHARO dijo...

Todavía recuerdo cuando al pasar lista en mi "cole" decías servidora cuando te nombraban a la vez que levantabas la mano....recuerdos de otros tiempos. Pienso sinceramente que para muchas personas eso de servir a los demás les supone una gran humillación y es que los cristianos no henmos sabido explicarles ni con palabras ni con hechos el auténtico significado de ese servicio que nos trasmitió con su ejemplo el mismo Cristo.Saludos

Josefa dijo...

Como Charo. Tambien recuerdo cuando nos preguntaban ¿como te llamas? añadiamos al nombre . Para servir a Dios y a usted. Eran frases que calaban en nuestra mente. haciendo que nuestra generación fuera rica en valores morales. Cosa que ahora vrillan por su ausencia.

Con afecto.

icue dijo...

CHARO Y JOSEFA, SITODOS TENEMOS EN MENTE ESE RECUERDO QUE POR DESGRACIA SE HA PERDIDO, ES UNA SEÑAL DE QUE LA SOBERBIA Y LA VANIDAD SE HAN COLADO EN LA VIDA.
uN ABRAZO