miércoles, 7 de octubre de 2015

El católico del siglo XXI


Creo que el católico del siglo XXI, no interpreta correctamente aquello de “poner la otra mejilla”, eso no quiere decir echarse atrás, Jesucristo decía esto para evitar violencia, pero en paralelo murió crucificado.

Está instalada en la opinión publica, entre católicos y no católicos, la idea de que la fe es un asunto privado, olvidando que la fe tiene una proyección apostólica, y por tanto debe llegar a todos, si la fe solo la viviéramos en nuestro interior, estaría muerta, adquiere vida cuando la hacemos llegar a los demás.

Al observar las manifestaciones de muchos políticos, que se llaman católicos, se pone uno “colorao”, al ver como caminan por el filo de la navaja.

Es una vergüenza, que el consejo del asesor de imagen de turno, haga que sus declaraciones sean sinuosas, o difuminadas, para que cuando hayan pasado por el tamiz de la opinión publica, no reduzcan el numero de votos en las elecciones más próximas.

Pero los políticos no son tontos, ya han captado antes como está el patio, en el electorado católico.

Este electorado, en una gran mayoría vive acomplejado, indiferente, indolente, tibio, ni frío ni caliente, es un terreno abonado para el político oportunista que tanto abunda hoy día.

También le ocurre a este tipo de personas que tienen miedo de contrariar al amigacho, siempre existe algún interés por medio, pero lo que ocurre es que cuando se da cuenta, se ha quedado solo, nadie quiere nada con él.

Esta situación del católico, si que tiene solución, en muchos terrenos de la vida publica y privada.

No somos católicos de sacristía, no estamos replegados en una esfera privada, somos ciudadanos del mundo, como cualquier hijo de vecino.

Es el momento de sacar ese caudal que llevamos dentro, que hemos acumulado a lo largo de los años, de cultura, de buen hacer, de buenas costumbres, en una palabra de amor a Dios, y que nos ha llegado a través de nuestros padres, de nuestros amigos, de una escuela seria, y de la Iglesia que siempre nos ha guiado con sus consejos y enseñanzas.

Es el momento de refundar nuestra fe, sobre unos cimientos menos medrosos y claudicantes.

El mundo necesita muchos locos, locos con el alma limpia, con el corazón ardiente, con el vigor del heroico soldado, y con la ternura de la madre, es el momento de los valientes.

3 comentarios:

Armando dijo...

Dar testimonio de vida, es lo que agrada a Dios.
Agradecerle poder dar ese testimonio, nuestro compromiso
Comprometernos a que habite en nosotros, nuestra razón de ser.
Todos somos una parte de ese Dios misericordioso que comprende nuestras debilidades.
La sencillez debe ser siempre nuestra bandera.
Mi ruego al Señor y a nuestra Madre, para que nuestro Papa Francisco sea esa luz y ejemplo viviente de humildad, comprensión y sencillez, no sólo para los sacerdotes, sino para todo el pueblo redimido por Cristo.
Un abrazo.

AMBAR dijo...

La familia pierde valores.
la fe no florece en todos los campos.
la fuerza de espíritu, flaquea
el corazón no se abre
el miedo no deja que del alma salgan fuera los buenos y sinceros sentimientos.

con el vigor del heroico soldado, y con la ternura de la madre, es el momento de los valientes.

Siempre ha sido ese momento, pero el humano envuelto en su vanidad y comfort, deja pasar la vida, como si ese regalo no tuviera valor alguno, SÍ, es el momento de comprometerse cada uno de nosotros, si así fuera este mundo sería un paraíso.
Un abrazo.
Ambar

CHARO dijo...

Está claro que hoy en el mundo por el mero hecho de ser católico ya te miran con cara de pocos amigos y un aparte merecen los comentarios: los que vamos a misa somos los peores, que si vamos es para lucir algún vestido o traje etc. luego está el asunto de los sacerdotes que dicen "no hay ninguno bueno" y que la iglesia hace y ha hecho mucho daño al mundo.........claro ante estos comentarios una no se puede callar y cunado defiendes la fe es cómo si "insultaras" a la persona a la que te diriges. Yo puedo entender que una persona no tenga fe pero que sea coherente pues esto conlleva a ser indiferente ante cualquier religión pero lo que no puedo explicarme es ese resentimiento tan grande que hay en contra de la iglesia católica exclusivamente, dicen que no creen pero no les resulta indiferente luego no hay coherencia. Yo no creo en ninguna otra religión que no sea la católica pero no les tengo ningún resentimeto y rezo por todas ellas, además considero que todos compartimos el mismo Dios. Si los políticos católicos dieran testimonio auténtico de su fe otro gallo nos cantaría y por supuesto todos los católicos estamos obligados a dar testimonio de Cristo en nuestro mundo, en nuestro ambiente. Saludos cordiales