martes, 27 de octubre de 2015

Destruir la moral


Existe un clima que está minando, en el plano individual, en el plano familiar y en el social, los fundamentos de una vida auténticamente cristiana, tiene muchas manifestaciones: la desenfadada ligereza en el vestir, en el hablar, en el escribir; en la conducta diaria, en una crítica continua y mordaz de lo que falsamente califican de viejos prejuicios; el tono agresivamente erótico de muchos espectáculos y publicaciones; la aceptación de situaciones escabrosas como relaciones normales; el libertinaje que se rebela contra la ley moral objetiva; la ridiculización  habitual de tratados clásicos de moral y de la literatura ascética.

Se trata de toda una táctica seguida por los comunistas en los países no comunistas, así decía Lenin “Cuando queremos destruir una nación, lo primero que hemos de destruir es la moral”

3 comentarios:

Julia L. Pomposo dijo...

Me entristece sobremanera el ataque feroz contra la religión y los que la practicamos.
¡Es doloroso!
Un fuerte abrazo

CHARO dijo...

Pues parece que Lenin está ganando la batalla pues a nosotros ya nos están destruyendo la moral.Saludos cordiales

Marcos dijo...

Vienen envueltos en falsas ilusiones, pero lo suyo no es solventar problemas, es destruir todo lo que tocan. Será pura envidia, o será maldad.