lunes, 9 de enero de 2017

La comida familiar


Hace unos años, antes de la expansión de las ciudades, la globalización y los matrimonios de dos sueldos, habia un rito cotidiano, llamado comida familiar, que reunia a padres e hijos alrededor de la mesa. Y no solo para comer, sino tambien para contarse como habia ido el dia, escuchar a los demás y estrechar lazos familiares.
Estas comidas permiten a los hijos comunicarse regularmente con los padres, y los pades con los hijos, nos conectan con nuestras tradiciones religiosas, culturales,y familiares.
No es algo que hayamos de reinventar todos los dias, algo que nos exija empeño para que sea un tiempo de convivencia familiar con calidad; es algo que cualquiera puede hacer. La comida familiar saca partido de necesidades biológicas y sociales básicas.
 
Pero el sentido religioso del "rito", no está fuera de lugar cuando hablamos de las comidas familiares como han aprendido tantas generaciones, acostumbradas desde la infancia a bendecir la mesa, la comida familiar es un tiempo sagrado para compartir, en el que invocamos la bendición de Dios sobre la familia y los alimentos. A la vez que se brinda una ocasión única para colaborar todos en casa, ayudando a preparar esa comida, poner la mesa con detalles de buen gusto, o quitarla, etc.
Tambien enseña a los niños a mantener una conversación, a escuchar y a contar, al parecer les suministra la mayor parte de su vocabulario.
Añadamos fuerza de voluntad e ingenio, sin olvidar el esfuerzo, y la comida familiar recobrará su puesto en el hogar.
 
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4 comentarios:

CHARO dijo...

Que recuerdos me traen esas comidas familiares, ahora que ya estamos solos es una gran alegría cuando vienen las hijas,yernos y nietas y nos sentamos ju tos alrededor de la mesa.Saludos cordiales

Ilesin dijo...

Aunque puede parecer extraño nunca ha faltado en mi casa las comidas familiares.
Besos

Abuela Ciber dijo...

Nosotros lo practicamos y es estupendo
Lo recomiendo
Cariños

Buscador dijo...

Esa comida también la tuvimos en casa de mis padres pero ya faltó mi padre. No pude remediar unas lágrimas en su ausencia y fué un silencio cristalino para los que estánbamos allí. La unión de la familia como en Navidad debe de ser para todo el año. El corazón lo agradece mucho.