lunes, 13 de marzo de 2017

El amor que lleva a Dios.

                                                      

 Todo lo dicho, escrito, y publicado, no basta para manifestar el sentido del matrimonio y de la familia, si no nos detenemos especialmente a hablar de amor. Porque no podremos alentar un camino de fidelidad y de entrega recíproca si no estimulamos el crecimiento, la consolidación y la profundización del amor conyugal y familiar.
                                                          

También aquí es válido aquello de, «podría tener fe como para mover montañas; si no tengo amor, no soy nada. Podría repartir en limosnas todo lo que tengo y aun dejarme quemar vivo; si no tengo amor, de nada me sirve»

             Por desgracia a la palabra amor se le da otro sentido.

 En el así llamado himno de la caridad escrito por san Pablo, vemos algunas características del amor verdadero:
                                                           
«El amor es paciente,
es servicial;
el amor no tiene envidia,
no hace alarde,
no es arrogante,
no obra con dureza,
no busca su propio interés,
no se irrita,
no lleva cuentas del mal,
no se alegra de la injusticia,
sino que goza con la verdad.
Todo lo disculpa,
todo lo cree,
todo lo espera,
todo lo soporta»
                                                           
Esto se vive y se cultiva en medio de la vida que comparten todos los días los esposos, entre sí y con sus hijos. Por eso es valioso detenerse a precisar el sentido de las expresiones de este texto, para intentar una aplicación a la existencia concreta de cada familia.
                                                       

4 comentarios:

mjesus dijo...

El amor no es so sexo, el amor es entrega, compromiso, dar sin pedir y mucho mas ese amor es maravilloso, pero tristemente hay poco
un abrazo

CHARO dijo...

El amor hace que sea de nuevo cuidadora en el hospital las 24 hoas del dia...te escribo desde el movil pues esta vez estoy sin ordenador.Saludos

Buscador dijo...

Usted tiene toda la razón pero esos valores se van perdiendo a cambio de otros que no significan nada. Conocer a nuestro corazón ya sea en felicidad o en sacrificio es una puerta que nos lleva a Dios. Gente válida para la sociedad vive perdida en un submundo y, se siente desgraciada persiguiendo cosas que en realidad no valen nada comparado con el sentido de vivir...

María Perlada dijo...

El amor es el todo que abraza a la vida y nos da energía.

Besos.