domingo, 29 de abril de 2007

Conocer a Dios.

 
Hablando con un amigo, me decia que para él era muy dificil conocer a Dios, que por más que lo intentaba no llegaba a sentirse cerca de El.
Me vino a la memoria un cuento leido no hacia mucho tiempo, que le conté , y que me agradeció con una sonrisa como la de la viejecita del cuento.
Habia una vez un pequeño niño qe queria conocer a Dios. El sabia que tenia que hacer un largo viaje hacia donde vivia Dios, entonces hizo su atillo con panecillos y agua, y emprendió su viaje.
Cuando habia recorrido un trecho largo, se encontró con una viejecita, ella estaba sentada en el parque, observando algunas palomas. El niño se sentó junto a ella y abrió su atillo, estaba apunto de beber agua cuando notó que la viejecita tenia hambre, entonces le ofreció un panecillo. Ella lo aceptó muy agradecida, su sonrisa era tan bella que el niño queria ver esa sonrisa nuevamente, entonces le ofreció agua. Otra vez ella volvió a esbozar su hermosa sonrisa, el niño estaba encantado.
Se quedaron alli toda la tarde comiendo y sonriendo, pero ninguno de los dos decia palabra alguna.
Cuando empezó a oscurecer, el niño se levantó para irse, antes de haber dado unos pasos más, el se dió la vuelta y corrió hacia la viejecita y le dió un abrazo, ella le ofreció la más grande y hemosa sonrisa.
Cuando el niño abrió la puerta de su casa, su madre estaba sorprendida por la felicidad que el niño mostraba, ella la preguntó cual era la causa, el le contestó:
"He comido con Dios. ¿Y sabes qué? !tiene la sonrisa más bella que he visto!".
Mientras tanto la viejecita, tambien con mucha felicidad regresó a su casa, su hijo estaba anodadado por la paz que mostraba en su cara y preguntó: "Madre que hiciste el dia de hoy que te ha hecho ta feliz?".
Ella contestó:"He comido panecillos en el parque con Dios. ¿Y sabes qué?, es más joven de lo que esperaba."
Cuantas veces podiamos conocer más a Dios y sentirnos felices, olvidandonos de nosotros mismos, y fijandonos en las necesidades de los que nos rodean.

Posted by Picasa

3 comentarios:

Cristian dijo...

Hola Icue:
Llegue acá a través del blog de Enrique Muñiz... muy bello tu relato, y cierto a la vez. Buscamos a Dios en tantas cosas, y no nos damos cuenta que está en las más pequeñas y sencillas cosas de la vida cotidiana, como compartir con alguien un rato de tranquilidad y amistad. Bendiciones.

icue dijo...

cristian, me agradó mucho su comentario, más vinendo de un sacerdote, a los que yo quiero y venero, por la gran ayuda que prestan a todos.

Cristian dijo...

Gracias, espero que sigamos en contacto. Te hice un link, si no te molesta. Bendiciones.