lunes, 2 de abril de 2007

La ayuda de los abuelos


No se pueden olvidar aquellas palabras del actor italiano Lino Banfi a Benedicto XVI aquella noche del mes de julio en Valencia, con motivo del encuentro Mundial de las Familias, llamándolo el abuelo del mundo. Rápidamente, el Papa se dirigió a los abuelos: “Deseo referirme ahora a los abuelos, tan importantes en las familias. Ellos pueden ser y son tantas veces, los garantes del afecto y la ternura que todo ser humano necesita dar y recibir. Ellos dan a los pequeños la perspectiva del tiempo, son memoria y riqueza de las familias. Ojala que, bajo ningún concepto, sean excluidos del círculo familiar. Son un tesoro que no podemos arrebatarles a las nuevas generaciones, sobre todo cuando dan testimonio de fe ante la cercanía de la muerte.”


Es una pena que muchas culturas, "especialmente como consecuencia de un desordenado desarrollo industrial y urbanístico, hayan llevado y sigan llevando a los ancianos a formas inaceptables de marginación, que son fuente a la vez de agudos sufrimientos, para ellos mismos y de empobrecimiento espiritual para tantas familias".

Los abuelos pueden superar los posibles conflictos apelando al cariño y respeto natural que los niños sienten hacia ellos. Tienen además la ventaja que disponen de mucho tiempo para hablar con sus nietos. Si aprovechan este tiempo para escuchar y comprender (y no para oírse a sí mismos), estarán favoreciendo la armonía con sus nietos adolescentes.

La relación entre abuelos y nietos adolescentes normalmente no plantea problemas especiales. Los "hijos chocan" mucho más con los padres que con los abuelos por diversos motivos.

Los padres suelen ejercer la autoridad con más energía y constancia que los abuelos; a los hijos les pesa mucho más la dependencia de los padres que la dependencia de los abuelos. Los abuelos suelen ser, además, mucho más comprensivos y tolerantes. No suele hablarse de conflictos entre abuelos y nietos adolescentes. Pero la ausencia de conflictos no significa la existencia de armonía (incluyendo dentro de este término el entendimiento, la armonía y la colaboración). Aún sin llegar al rechazo y al conflicto, a veces existe una cierta distancia entre abuelos y nietos.

Esto ocurre, por ejemplo, cuando los abuelos son considerados como personas incapaces de entender los problemas del mundo de hoy. Se les ve como seres que están fuera de la época en la que actualmente viven. Ciertamente, esta imagen no siempre coincide con la realidad. No todos los abuelos cuentan "batallitas", y están anclados en el pasado.

Se requiere una preparación para ser abuelos, la tarea educadora de estos no termina nunca. En los momentos actuales toda ayuda es poca para formar familias sanas y fuertes, en lo moral y en lo humano.

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